El equinoccio de primavera para
los pueblos originarios es el tiempo femenino o pacha mujer, la cual está
representada por el inicio de la siembra donde empieza a brotar nuevamente la
semilla, es el comienzo de una nueva vida y su símbolo es el agua. Los originarios
quechua y aymara realizan cada 21 de septiembre una ceremonia por la llegada de
este fenómeno natural en el templo de las vírgenes, ubicada en la isla de la
luna del lago de Titicaca. Este cuerpo de agua se encuentra en frontera entre
Bolivia y Perú, con 3.812 m (12.500 pies) sobre el nivel del mar, por lo que es
el lago más altonavegable del mundo.La espiritualidad indígena está estrechamente relacionada con la naturaleza, que da la vida. Es por ello los pueblos indígenas desde tiempos inmemoriales siempre han logrado interpretar los equinoccios y solsticios, correspondientes a la trayectoria del Sol, logrando analizar el comportamiento de su entorno natural. Estos pueblos Lograron trazar calendarios anuales que les permitieron llevar una convivencia armónica con la naturaleza. El primero que acontece es el equinoccio de primavera, alrededor del 20 o 21 de marzo, acá el día y la noche tiene la misma duración donde marca el cambio de la estación de invierno a primavera para el hemisferio norte, y de verano a otoño para el hemisferio sur. La segunda ocurre el 21 de septiembre, es el mes por excelencia de la siembra y de la esquila de los animales, en el hemisferio norte marca el cambio de estación de verano a otoño y en el hemisferio sur de invierno a primavera.
REPRESENTACIÓN DE ELEMENTOS DE LA VIDA ANIMAL, VEGETAL Y MINERAL
Durante la ceremonia los
participantes deben entregar como ofrendas elementos relacionada al mundo
animal, vegetal y mineral, las cuales cada una representa varias energías para
que se cumpla con los rituales para el festejo.
RITUAL DE LAS MUJERES CON LOS
AMAUTAS O GUÍAS ESPIRITUALES
En esta ceremonia todas las
mujeres llevan elementos relacionados con su energía; fuego, agua, aire y
tierra, para presentarlo ante los amautas o guías espirituales. Durante el
ritual se debe representar a toda la biodiversidad de la humanidad.
Primeramente las mujeres que
participan en el ritual deben agradecer por la vida cotidiana que ha tenido y
luego van haciendo las peticiones al sol, como astro que nos otorga la vida,
solicitando que la naturaleza siga dándole sus frutos, su energía y sabiduría.
LAS NIÑAS DANZAN PARA DESPOJAR LOS ELEMENTOS NEGATIVOS

Las niñas también participan en
esta ceremonia, ellas hacen ejercicios de purificación espiritual para mantener
una conducta de bien ante la sociedad, son orientadas por un amauta para que en
ellas prevalezca siempre el respeto hacia los miembros de la comunidad y hacia
la pachamama, logrando tener una vida llena de armonía con el universo. Ellas
durante la ceremonia danzan para despojar de su cuerpo todos los elementos
negativos.
ACTO DE PURIFICACIÓN PARA LOS
HOMBRES
Los hombres son purificados
través de encendidos de hogueras para desprenderse de los elementos negativos y
mantenerse conectados con el universo, de todo ello se desprende para ellos el
sentido mágico de la fuerzas de la naturaleza.
Mientras las agrupaciones de
danza aymara; Checapampa, Carbacari y los chinchos despedian y entretenían a
los participantes de la ceremonia con sus maravillosas danza, un mauta de la
provincia Manco Kapac; del pueblo aimara llamado; Abdon Tito "Titi
Willca", le detallaba a una participante que “Todos los seres vivos
dependemos de todos los elementos, si uno falla no hay vida, hay desequilibrio
en el universo”
Por. Ana Delia Fernández
Siijonoyu
Periodista y Profesora de la
Etnia Wayuu
Representante indígena de COLAPER

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